Información sacada de la página web de Fernando Iwasaki.
Es narrador, ensayista, crítico e historiador.
Es autor de las novelas Neguijón (Alfaguara, 2005) y Libro de mal amor (RBA, 2001), y de los libros de cuentos España, aparta de mí estos premios (Páginas de Espuma, 2009), Helarte de amar (Páginas de Espuma, 2006), Ajuar funerario (Páginas de Espuma, 2004), Un milagro informal (Alfaguara, 2003), Inquisiciones Peruanas (Páginas de Espuma, 2007), A Troya, Helena (Los Libros de Hermes, 1993) y Tres noches de corbata (AVE, 1987). Como ensayista es autor de rePUBLICANOS (Premio Algaba de Ensayo, 2008), Mi poncho es un kimono flamenco (Sarita Cartonera, 2005) y El Descubrimiento de España (Nobel, 1996), y sus crónicas han sido reunidas en La caja de pan duro (Signatura, 2000) y El sentimiento trágico de la Liga (Premio Fundación del Fútbol Profesional, 1995).
Es editor de la antología mexicana del cuento andaluz Macondo boca arriba (UNAM, 2006) y co-editor con Jorge Volpi de la edición comentada de Edgar Allan Poe, Cuentos Completos (Páginas de Espuma, 2008). Sus relatos han sido recogidos en varias antologías de España y América Latina, y su obra ha sido traducida al ruso, inglés, francés, italiano, rumano y coreano.
Durante los años que ejerció como historiador fue profesor universitario en Perú, investigador en el Archivo de Indias de Sevilla, investigador en el Archivo Secreto del Vaticano y profesor invitado en diversas universidades de Europa y América. Es autor de Extremo Oriente y Perú en el siglo XVI (Fundación Mapfre, 1992) y del ensayo historiográfico Nación Peruana: entelequia o utopía (Crese, 1998), coautor de El comercio ambulatorio en Lima (ILD, 1989) y editor de Jornadas contadas a Montilla (1996) y Francisco Solano, proceso diocesiano (2000), así como de diversos estudios acerca de los procesos de inquisición y de santidad en Lima colonial, gracias a los cuales obtuvo en Nueva York el Conference on Latin American History Grant Award (1996).
Ha sido profesor titular de historia en la Universidad Católica del Perú y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Pacífico de Lima. Ha dirigido el área de cultura de la Fundación San Telmo de Sevilla (1991-1994) y fue director de la Fundación Alberto Jiménez-Becerril contra el Terrorismo (1998-2001). Ha sido columnista de Diario 16 (1989-1996), El País (1997-1998) y La Razón (1999-2000).
Desde 1989 reside en Sevilla, donde es columnista del diario ABC, director de la Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco y director de la revista literaria Renacimiento.
lunes, 8 de marzo de 2010
Texto de Julio Cortázar citado en Sevilla por Fernando Iwasaki
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
FIN
FIN
martes, 9 de febrero de 2010
Una persona inteligente....
Es un vídeo muy bueno que circula por Internet.
Merece la pena hacer una pausa, verlo hasta el final, reflexionar y quedarse con la frase final: "UNA PERSONA INTELIGENTE SIEMPRE SUPERA UNA DERROTA… UN IDIOTA JAMÁS SUPERA UNA VICTORIA”.
Merece la pena hacer una pausa, verlo hasta el final, reflexionar y quedarse con la frase final: "UNA PERSONA INTELIGENTE SIEMPRE SUPERA UNA DERROTA… UN IDIOTA JAMÁS SUPERA UNA VICTORIA”.
domingo, 31 de enero de 2010
Nexos de las sustantivas
Las proposiciones sustantivas pueden incluirse directamente en la oración compuesta o introducirse por medio de nexos.
Funcionan como nexos de las proposiciones subordinadas sustantivas las conjunciones que y si, y los pronombres y adverbios interrogativos.
En la subordinada sustantiva, las conjunciones que y si desempeñan exclusivamente la función de nexo:
........ Agatón supo que sus amigos vendrían al banquete.
........ Agatón no sabía si sus amigos vendrían al banquete.
Los pronombres y los adverbios interrogativos presentan las siguientes formas.
FORMAS DE LOS PRONOMBRES INTERROGATIVOS
qué
Alicia preguntó qué había de comer -- Alicia preguntó eso.
quién, quiénes
Les aclaró quién era la más joven del grupo-- Les aclaró eso.
cuál, cuáles
Explicó cuáles eran sus mejores amigos-- Explicó eso.
cuánto / a / os / as
No sabía cuántos comensales serían finalmente -- No sabía eso.
FORMAS DE LOS ADVERBIOS INTERROGATIVOS
dónde
Todos conocían dónde se celebraría la fiesta-- Todos conocían eso.
cómo
Descubrieron cómo se llamaba ese individuo tan raro-- Descubrieron eso.
cuándo ..............
Pedro les comunicó cuándo sería la fiesta-- Pedro les comunicó eso.
cuánto
Los invitados no sabían cuánto duraría el evento-- Los invitados no sabían eso.
Además de como nexos, los pronombres y adverbios interrogativos realizan otra función dentro de la proposición sustantiva: los pronombres cumplen funciones propias del sintagma nominal, y los adverbios, del sintagma adverbial. Unos y otros pueden ir introducidos por preposición.
Las proposiciones subordinadas sustantivas pueden presentar como núcleo del predicado un verbo en infinitivo. En estos casos, se introducen habitualmente sin nexo en la oración compuesta:
.......... Quiero ir al banquete -- Quiero eso.
.......... Deseo estar allí -- Deseo eso.
Algunas sustantivas de infinitivo se introducen con nexo:
......... Estoy pensando si ir al banquete -- Estoy pensando eso.
Funcionan como nexos de las proposiciones subordinadas sustantivas las conjunciones que y si, y los pronombres y adverbios interrogativos.
En la subordinada sustantiva, las conjunciones que y si desempeñan exclusivamente la función de nexo:
........ Agatón supo que sus amigos vendrían al banquete.
........ Agatón no sabía si sus amigos vendrían al banquete.
Los pronombres y los adverbios interrogativos presentan las siguientes formas.
FORMAS DE LOS PRONOMBRES INTERROGATIVOS
qué
Alicia preguntó qué había de comer -- Alicia preguntó eso.
quién, quiénes
Les aclaró quién era la más joven del grupo-- Les aclaró eso.
cuál, cuáles
Explicó cuáles eran sus mejores amigos-- Explicó eso.
cuánto / a / os / as
No sabía cuántos comensales serían finalmente -- No sabía eso.
FORMAS DE LOS ADVERBIOS INTERROGATIVOS
dónde
Todos conocían dónde se celebraría la fiesta-- Todos conocían eso.
cómo
Descubrieron cómo se llamaba ese individuo tan raro-- Descubrieron eso.
cuándo ..............
Pedro les comunicó cuándo sería la fiesta-- Pedro les comunicó eso.
cuánto
Los invitados no sabían cuánto duraría el evento-- Los invitados no sabían eso.
Además de como nexos, los pronombres y adverbios interrogativos realizan otra función dentro de la proposición sustantiva: los pronombres cumplen funciones propias del sintagma nominal, y los adverbios, del sintagma adverbial. Unos y otros pueden ir introducidos por preposición.
Las proposiciones subordinadas sustantivas pueden presentar como núcleo del predicado un verbo en infinitivo. En estos casos, se introducen habitualmente sin nexo en la oración compuesta:
.......... Quiero ir al banquete -- Quiero eso.
.......... Deseo estar allí -- Deseo eso.
Algunas sustantivas de infinitivo se introducen con nexo:
......... Estoy pensando si ir al banquete -- Estoy pensando eso.
La subordinada sustantiva
Fíjate en las estructuras que aparecen destacadas en las oraciones:
........... O1: El amor no tolera la cobardía de los amantes.
........... O2: El amor no tolera que los amantes sean cobardes.
En el primer ejemplo, la expresión subrayada es un sintagma nominal incluido en el predicado de una oración simple; en el segundo, se trata de una proposición subordinada que forma parte de una oración compuesta. Ambos elementos funcionan como complemento directo, pues pueden sustituirse por los pronombres personales átonos la y lo:
........... O1: El amor no la tolera.
........... O2: El amor no lo tolera.
Como puedes observar, el sintagma nominal de O1 y la proposición de O2 resultan equivalentes, es decir, esta última funciona como un sintagma nominal; se trata de una proposición subordinada sustantiva.
En la oración compuesta, las proposiciones subordinadas sustantivas desempeñan las funciones propias del sintagma nominal.
* Conmutación de las sustantivas
Al realizar las mismas funciones, las proposiciones sustantivas pueden sustituirse por un sintagma nominal equivalente:
........... Fedro hace que el elogio de su amor sea muy loable.
........... Fedro hace un elogio del amor muy loable.
Las proposiciones subordinadas sustantivas pueden conmutarse también por los pronombres demostrativos esto, eso...
........... El amor no tolera esto.
........... Fedro hace eso.
........... O1: El amor no tolera la cobardía de los amantes.
........... O2: El amor no tolera que los amantes sean cobardes.
En el primer ejemplo, la expresión subrayada es un sintagma nominal incluido en el predicado de una oración simple; en el segundo, se trata de una proposición subordinada que forma parte de una oración compuesta. Ambos elementos funcionan como complemento directo, pues pueden sustituirse por los pronombres personales átonos la y lo:
........... O1: El amor no la tolera.
........... O2: El amor no lo tolera.
Como puedes observar, el sintagma nominal de O1 y la proposición de O2 resultan equivalentes, es decir, esta última funciona como un sintagma nominal; se trata de una proposición subordinada sustantiva.
En la oración compuesta, las proposiciones subordinadas sustantivas desempeñan las funciones propias del sintagma nominal.
* Conmutación de las sustantivas
Al realizar las mismas funciones, las proposiciones sustantivas pueden sustituirse por un sintagma nominal equivalente:
........... Fedro hace que el elogio de su amor sea muy loable.
........... Fedro hace un elogio del amor muy loable.
Las proposiciones subordinadas sustantivas pueden conmutarse también por los pronombres demostrativos esto, eso...
........... El amor no tolera esto.
........... Fedro hace eso.
domingo, 24 de enero de 2010
Vocabulario de la lectura de "La vida en Vetusta"
Badajo.
(Del lat. vulg. *batuaculum, der. de battuĕre, batir).
1. m. Pieza metálica, generalmente en forma de pera, que pende en el interior de las campanas, y con la cual se golpean estas para hacerlas sonar. En los cencerros y esquilas suele ser de madera o hueso.
2. m. coloq. Persona habladora, tonta y necia.
3. m. coloq. Nic. pene.
Canónigo.
(Del lat. canonĭcus, y este del gr. bizant. κανονικός).
1. m. Eclesiástico que tiene una canonjía.
~ doctoral.
1. m. Prebendado de oficio. Es el asesor jurídico del cabildo catedral y debe estar graduado en derecho canónico o ser perito en cánones.
~ lectoral.
1. m. Prebendado de oficio. Es el teólogo del cabildo, y deberá ser licenciado o doctor en teología.
~ magistral.
1. m. Prebendado de oficio. Es el predicador propio del cabildo.
~ penitenciario.
1. m. Prebendado de oficio. Es el confesor propio del cabildo.
~ reglar, o ~ regular.
1. m. El perteneciente a cabildo que observa vida conventual, siguiendo generalmente la regla de San Agustín, como en la Orden Premonstratense y en las colegiatas de Covadonga y Roncesvalles.
Acólito.
(Del lat. acoly̆tus, y este del gr. ἀκόλουθος, el que sigue o acompaña).
1. m. En la Iglesia católica, seglar que ha recibido el segundo de los dos ministerios establecidos por ella y cuyo oficio es servir al altar y administrar la eucaristía como ministro extraordinario.
2. m. Monaguillo que sirve al altar en la iglesia aun sin haber recibido el ministerio del acolitado.
3. m. satélite (persona que depende de otra).
4. m. p. us. Ministro de la Iglesia que recibía la superior de las cuatro órdenes menores, y cuyo oficio es servir inmediato al altar.
Cabildo.
(Del lat. capitŭlum).
1. m. Cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares de una iglesia catedral o colegial.
2. m. En algunos pueblos, cuerpo o comunidad que forman los eclesiásticos que hay con privilegio para ello.
3. m. Ayuntamiento (corporación municipal).
4. m. Junta celebrada por un cabildo.
5. m. Sala donde se celebra.
6. m. Capítulo que celebran algunas religiones para elegir sus prelados y tratar de su gobierno.
7. m. Junta de hermanos de ciertas cofradías, aunque sean legos.
8. m. En algunos puertos, corporación o gremio de matriculados que atiende principalmente a socorros mutuos.
9. m. Sesión celebrada por este gremio.
10. m. En Canarias, corporación que representa a los pueblos de cada isla y administra los intereses comunes de ellos y los peculiares de esta.
11. m. Cuba. En la época colonial, agrupación de esclavos de una misma etnia que se reunían los días festivos para celebrar sus fiestas según costumbre de su tierra de origen.
12. m. Ven. Reunión espontánea de ganado vacuno en la sabana o terreno plano.
Raído, da.
(Del part. de raer).
1. adj. Dicho de una tela o de un vestido: Muy gastado por el uso, aunque no roto.
2. adj. Desvergonzado, libertino y que no atiende a su decoro ni a otros respetos.
(Del lat. vulg. *batuaculum, der. de battuĕre, batir).
1. m. Pieza metálica, generalmente en forma de pera, que pende en el interior de las campanas, y con la cual se golpean estas para hacerlas sonar. En los cencerros y esquilas suele ser de madera o hueso.
2. m. coloq. Persona habladora, tonta y necia.
3. m. coloq. Nic. pene.
Canónigo.
(Del lat. canonĭcus, y este del gr. bizant. κανονικός).
1. m. Eclesiástico que tiene una canonjía.
~ doctoral.
1. m. Prebendado de oficio. Es el asesor jurídico del cabildo catedral y debe estar graduado en derecho canónico o ser perito en cánones.
~ lectoral.
1. m. Prebendado de oficio. Es el teólogo del cabildo, y deberá ser licenciado o doctor en teología.
~ magistral.
1. m. Prebendado de oficio. Es el predicador propio del cabildo.
~ penitenciario.
1. m. Prebendado de oficio. Es el confesor propio del cabildo.
~ reglar, o ~ regular.
1. m. El perteneciente a cabildo que observa vida conventual, siguiendo generalmente la regla de San Agustín, como en la Orden Premonstratense y en las colegiatas de Covadonga y Roncesvalles.
Acólito.
(Del lat. acoly̆tus, y este del gr. ἀκόλουθος, el que sigue o acompaña).
1. m. En la Iglesia católica, seglar que ha recibido el segundo de los dos ministerios establecidos por ella y cuyo oficio es servir al altar y administrar la eucaristía como ministro extraordinario.
2. m. Monaguillo que sirve al altar en la iglesia aun sin haber recibido el ministerio del acolitado.
3. m. satélite (persona que depende de otra).
4. m. p. us. Ministro de la Iglesia que recibía la superior de las cuatro órdenes menores, y cuyo oficio es servir inmediato al altar.
Cabildo.
(Del lat. capitŭlum).
1. m. Cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares de una iglesia catedral o colegial.
2. m. En algunos pueblos, cuerpo o comunidad que forman los eclesiásticos que hay con privilegio para ello.
3. m. Ayuntamiento (corporación municipal).
4. m. Junta celebrada por un cabildo.
5. m. Sala donde se celebra.
6. m. Capítulo que celebran algunas religiones para elegir sus prelados y tratar de su gobierno.
7. m. Junta de hermanos de ciertas cofradías, aunque sean legos.
8. m. En algunos puertos, corporación o gremio de matriculados que atiende principalmente a socorros mutuos.
9. m. Sesión celebrada por este gremio.
10. m. En Canarias, corporación que representa a los pueblos de cada isla y administra los intereses comunes de ellos y los peculiares de esta.
11. m. Cuba. En la época colonial, agrupación de esclavos de una misma etnia que se reunían los días festivos para celebrar sus fiestas según costumbre de su tierra de origen.
12. m. Ven. Reunión espontánea de ganado vacuno en la sabana o terreno plano.
Raído, da.
(Del part. de raer).
1. adj. Dicho de una tela o de un vestido: Muy gastado por el uso, aunque no roto.
2. adj. Desvergonzado, libertino y que no atiende a su decoro ni a otros respetos.
Leopoldo Alas, Clarín
Nació en Zamora en 1852, de familia asturiana. Estudió Leyes en Oviedo y se doctoró en Madrid. Fue catedrático de las facultades de Derecho de Zaragoza y Oviedo. Fue un hombre culto, de sólida formación universitaria y aguda capacidad crítica que hizo que fuese temido y respetado.
Escribió una novela muy extensa que está considerada como una de las obras fundamentales del Realismo español: La Regenta, en la que Clarín hace un análisis minucioso y detallado del ambiente hipócrita y corrompido de Vetusta, ciudad donde se desarrolla la acción y que puede ser Oviedo. Satiriza a sus personajes que, bajo apariencias honradas, esconden la hipocresía y la maldad.
Clarín también destacó como uno de los mejores escritores de cuentos de su época, en los que analiza el comportamiento de personas malvadas y llenas de hipocresía. Entre ellos destaca ¡Adiós, cordera! En este cuento se nos narran las peripecias de tres amigos felices e inseparables: Rosa, Pinín y Cordera. Dos hermanos gemelos y su vaca Cordera que son felices en las montañas asturianas alejados de los peligros del mundo. Sólo un palo del telégrafo y un tren que pasa de vez en cuando son indicios de ese mundo. Pero un día ese mundo se llevará primero a la Cordera y luego a Pinín. Rosa se quedará sola con su dolor y sus recuerdos.
Escribió una novela muy extensa que está considerada como una de las obras fundamentales del Realismo español: La Regenta, en la que Clarín hace un análisis minucioso y detallado del ambiente hipócrita y corrompido de Vetusta, ciudad donde se desarrolla la acción y que puede ser Oviedo. Satiriza a sus personajes que, bajo apariencias honradas, esconden la hipocresía y la maldad.
Clarín también destacó como uno de los mejores escritores de cuentos de su época, en los que analiza el comportamiento de personas malvadas y llenas de hipocresía. Entre ellos destaca ¡Adiós, cordera! En este cuento se nos narran las peripecias de tres amigos felices e inseparables: Rosa, Pinín y Cordera. Dos hermanos gemelos y su vaca Cordera que son felices en las montañas asturianas alejados de los peligros del mundo. Sólo un palo del telégrafo y un tren que pasa de vez en cuando son indicios de ese mundo. Pero un día ese mundo se llevará primero a la Cordera y luego a Pinín. Rosa se quedará sola con su dolor y sus recuerdos.
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